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La Alegría, entre expectante e indignada por el posicionamiento de la Asociación de Cofradías

Los componentes de la Hermandad de la Virgen de La Alegría se hallan estos días “verdaderamente expectantes” ante la evolución de los acontecimientos, en relación a la polémica que vienen manteniendo con la Asociación de Cofradías, desde hace dos años, al entender que el plazo máximo para ser admitidos, al menos como socios del colectivo semanasantero, finalizó el pasado 8 de marzo.


El máximo responsable de La Alegría, Eduardo Tortosa, ha asegurado que, junto a su abogado, se hallan pendiente de la llamada de la Asociación para cumplir con los diferentes autos provisionales del Juzgado de Hellín, que obliga a ésta a admitirles como socio, hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo.
Tortosa ha señalado que esta dilación en el tiempo “es el mejor ejemplo de que, ya por cuestión de orgullo y honor, no quieren, bajo ningún concepto, que formemos parte de la Semana Santa. Incluso se atreven a no cumplir autos judiciales”.
Todo preparado para este año
En este sentido, al igual que la pasada semana declaró el abogado de La Alegría, el presidente también avisaba que la Hermandad se planteará pedir una indemnización por daños y perjuicios causados por esta decisión de dilatar en el tiempo su incorporación a la Semana Santa hellinera.
En medio de este escenario de incertidumbre y de “impotencia”, la Hermandad tiene “todo preparado”, en forma de de nazarenos y costaleros para poder procesionnar, incluso si así se acordara, en el desfile del próximo Domingo de Resurrección.

Ejemplo 1

Sobre nosotros

La emisora municipal de Hellín nace la primera semana de marzo de 1.987, con el objeto de cubrir el vacío existente en el espectro radioeléctrico de la ciudad, pues desde que la anterior finalizó su actividad más de veinte años atrás, con motivo de la reconversión efectuada en la radiodifusión española, al tener que abandonar la Onda Media y pasar a Frecuencia Modulada las estaciones locales, los hellineros se quedaron sin poder disfrutar de este medio de comunicación, con el agravante de que, debido a la orografía del territorio, la oferta radiofónica procedente de otras localidades era bastante exigua.